Michelangelo Merisi da Caravaggio (1571-1610), es considerado el primer referente de la pintura barroca. Fue un pintor de personalidad independiente y violenta, pero revolucionario estéticamente. La contundencia de su estilo escandalizó tanto que la misma Iglesia rechazó parte de su obra, intentando limar las asperezas y falta de ortodoxia de este pintor rebelde.
Caravaggio pintaba su realidad, la fe de la calle, le era indiferente que el arte se entendiese como una herramienta para llevar belleza a los demás, ya que lo grotesco era bello para él. Las atmósferas de luz y tinieblas que enmarcaban sus temas concebidos con un fuerte naturalismo, prefiriendo indagar en lo desagradable de la realidad sin idealizarla, le llevaron a ser el creador de una nueva corriente pictórica denominada "tenebrismo", que consiste en representar a los personajes y objetos sobre un fondo oscuro , destacándolos con una iluminación rígida y violenta. Caravaggio pintó tipos populares en escenas vulgares, pero sus grandes obras maestras son grandes cuadros de temas religiosos, en los que la voluntaria vulgaridad de los modelos ni quita grandeza a la obra o al tema.
«Después de varios años de trabajo, Caravaggio pasó de una ciudad a otra sirviendo a varios señores importantes. Es una persona trabajadora, pero a la vez orgullosa, terca y siempre dispuesta a participar en una discusión o a enfrascarse en una pelea, por lo que es difícil llevarse bien con él». Estas palabras de Van Dijk pueden ayudar a hacernos una idea de cómo fue la vida del genuino pintor.
Caravaggio tuvo una vida muy turbulenta. Su complicado carácter lo hacía vulnerable a enfrascarse en numerosas riñas con personas que criticaban sus obras o incluso a su persona, motivo por el cual se le llegó a procesar. La noche del 29 de mayo de 1606, mató a un hombre llamado Ranuccio Tomassoni, un famoso espadachín al que batió en duelo. Anteriormente, sus mecenas le habían protegido de ciertas acciones judiciales en su contra con motivo de las riñas antes mencionadas, pero esta vez fue diferente. Con una orden de aprehensión a sus espaldas y fuera de la ley, Caravaggio huyó a Nápoles y acabó instalándose en Malta, donde la Orden de los Caballeros de Malta le dio refugio, trabajo y le nombró caballero. Cuando fue descubierto su delito, fue apresado pero consiguió escapar, llevándole a vagar de ciudad en ciudad durante años. A finales de 1609 preparó su regreso a Roma con la idea de que mediante su último lienzo (David con la cabeza de Goliat) pudiera conseguir el perdón del Papa, quien le había puesto precio a su cabeza con motivo de sus crímenes.
Lo curioso e interesante de este último lienzo que Caravaggio pintó para conseguir el perdón del Papa es que el pintor se autorretrató en el rostro maltratado de la cabeza cortada de Goliat, mientras que el joven David la contempla conmiserativamente, sin afán vencedor, sosteniéndola casi con asco. En su espada se lee una inscripción que identifica a David con la Humildad, y a Goliat con la Soberbia: la inscripción abreviada "H-AS OS", en latín: "Humilitas occidit superbiam" quiere decir "La humildad mata al orgullo". Quizá así se veía a sí mismo: un gigante destruido por su propia soberbia al que sólo merece mirar con desprecio. Este cuadro le fue enviado al cardenal Scipione Borghese, sobrino del Papa, conocido por su falta de escrúpulos y por sus muchos mecenazgos. Algunos críticos consideran esta obra como un pago de Caravaggio por la ayuda prestada por Borghese para obtener el perdón papal. Se trata pues, de una humillación de Caravaggio ante la autoridad, hecha con el ánimo de suplicar el perdón y poner fin a su destierro, pues si volvía a Roma sería decapitado por homicida. Él mismo entrega su cabeza al Papa, la pintura posee un elemento de repugnancia consigo mismo. En 1610, y después de que llegaran hasta él noticias de que iba a recibir el perdón, decidió emprender el viaje de regreso a Roma. Pero para su desgracia, Caravaggio nunca consiguió su propósito pues no llegó a pisar la ciudad donde le esperaba el perdón. En julio de ese mismo año comenzaron a llegar confusas noticias a la Ciudad Eterna que afirmaban que el pintor había perdido la vida en Porto Ércole, una localidad bajo dominio español situada a poco más de 150 kilómetros de Roma. Al parecer fueron soldados españoles quienes lo encontraron muy enfermo en la playa, aquejado de fuertes fiebres, y poco después murió aunque su cuerpo nunca se encontró. La muerte de Caravaggio ha estado durante siglos envuelta en el misterio.
Hasta fechas recientes, los historiadores habían propuesto distintas hipótesis para explicar el fallecimiento: para unos el pintor murió como consecuencia de la malaria, otros culpan a la sífilis, y los más aventurados creen que fue un asesinato por un ajuste de cuentas. Ésa es la hipótesis, por ejemplo, que se examinaba en un documental de la BBC realizado por Andrew Graham-Dixon.
Hace unos años, coincidiendo con el cuarto centenario de su muerte, un equipo de antropólogos italianos aseguró haber identificado los restos mortales del artista con ayuda de Alessandro Ferrini, un historiador amateur de Porto Ércole.
En 1956 se había localizado en la localidad italiana una fosa común en la que al parecer se habían depositado los restos de Caravaggio, y Ferrini localizó un documento en el archivo diocesano en el que se confirmaba este punto.
Con su ayuda, los científicos consiguieron localizar un fémur y un cráneo que, supuestamente, pertenecieron al polémico artista. Para llegar a esta conclusión realizaron pruebas de Carbono 14 y tomaron muestras de ADN, que contrastaron con algunos posibles descendientes del clan Merisi. El resultado: hay un 85 % de probabilidades de que dichos huesos pertenecieran, efectivamente, al artista. Además, los científicos encontraron otras evidencias que parecían apoyar la identificación, como la presencia en los restos de altos contenidos de plomo y otras sustancias empleadas habitualmente por los pintores de la época.
En cuanto a las causas de la muerte, los autores de esta investigación declararon que lo más probable es que falleciera como consecuencia de un golpe de calor del que no se recuperó, ya que estaba muy débil a causa de otras dolencias.
Pese a estos indicios, los antropólogos italianos no descartaron la hipótesis del asesinato, aunque fuera de forma indirecta pues durante su estancia en Nápoles en su camino de regreso a Roma, Caravaggio sufrió un intento de asesinato, aunque su agresor sólo consiguió herirle en la cara con un cuchillo. Es posible, según los científicos, que fuera una infección de estas heridas lo que le debilitó lo suficiente como para que el golpe de calor le causara la muerte. Un interrogante que, por ahora, sigue sin respuesta.



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