Sonidos de barcos que llegan a mi casa. Nada peculiar y extraño, vivo en Rotterdam, la ciudad que presume por tener el puerto de mayor importancia en Europa, y escasos años atrás, el mayor de todo el mundo. Sin embargo, aquella mañana era distinto, no se escuchaban simples bocinas de barcos … parecía que el mundo se estaba acabando en una vorágine de rugidos furiosos y profundos, guturales y poderosos, de miles de buques sonando al unísono, mientras, en la cercanía … una alegre orquesta tocaba, cual escena cinematográfica del hundimiento del Titanic … así daban comienzo, para mí, las Jornadas Mundiales del Puerto de Rotterdam de 2012.
Atraído por la curiosidad, conseguí citar a algunos de mis compañeros para investigar que era lo que estaba ocurriendo. Al salir a la calle, era imposible obviar la idea de que una fiesta especial tenía que estar teniendo lugar en nuestra ciudad, dado que estaba todo totalmente abarrotado de público de todas las edades, e incluso, en algunas calles que habían cortado, había autobuses que parecían haber traído, horas antes, gente de otras ciudades.
Al final, conseguí un folleto donde lo explicaban todo… totalmente “claro”, pero por supuesto, en holandés. Wereldhavendagen. Lo que poco después conseguiría descubrir que significa, “Jornadas Mundiales del Puerto de Rotterdam”.
Este evento, que cuenta con una antigüedad de treinta y cinco años, se celebra siempre en uno de los primeros fines de semana de Septiembre, abarcando tres días. Durante estos días, todo lo que concierne al mundo portuario de Rotterdam, se echa literalmente a la calle. Desde el río Mosa plagado de embarcaciones de todos los tipos y tamaños, hasta la peculiar decoración que adoptan cada uno de los muelles o embarcaderos con los que cuenta la ciudad. Todo, para mostrar al mundo por qué Rotterdam es una ciudad que debe su esencia y poder económico a un incipiente e incansable puerto.
Durante estas jornadas son varios los espectáculos que se suceden, entre conciertos al aire libre de diferentes estilos de música, hasta exhibiciones de pilotaje de aeronaves o buques portuarios. Todo, en una bella e increíble demostración que de mil y una maneras no deja de transmitir una idea clara “somos lo que el puerto nos permite ser”.
Imagen de: Holanda latina
Mapa de eventos en las JMPR
A modo anecdótico, especialmente para los sevillanos como yo, en estos días también se montan en Rotterdam puestos o casetillas a modo de “casetas de feria”, donde los rotterdammers charlan y comen alegre y felizmente platos típicos. Y sí, aquí también son lugares privados donde, si no eres socio o miembro de una peña, club o hermandad determinada, puedes irte olvidando de entrar.
En estos días, se ofertan igualmente numerosos tipos de viajes y excursiones. Desde el típico barco pirata donde comer y cenar, hasta discotecas navegantes, pasando, como no, por navíos con los que hacer una interesante ruta turística por diferentes zonas del río Mosa.
Si buscas viajar a un buen precio, olvídate de comer en los chiringuitos o estante ambulantes montados para la ocasión. Como es propio de este tipo de eventos, los precios de las comidas en ellos prácticamente se duplican. Eso sí, hay muchos estantes publicitarios que regalan pequeños detalles y recuerdos de estas jornadas, así como, que cada día, hay aproximadamente un par de buques que visitar gratuitamente, en unas horas concretas, destacando por encima de todos el conocido SS Rotterdam, un barco del S XIX que restauraran para convertir en Hotel y lugar de congresos y exposiciones. Cabe destacar que un día de ordinario, la entrada para visitar a este “mastodonte” del mar, ronda los 22 €.
Así que, con pocos días a mis espaldas en este país, esta celebración multitudinaria me dejo muy arraigada la sensación de que el pueblo rotterdammer, sabe agradecer profundamente a quien o a qué le deben su estado actual. Una ciudad que supo reconstruirse a sí misma tras una de las peores masacres que tuvieran lugar durante la II Guerra Mundial. Una ciudad, que a las malas y a las maduras, jamás ha dejado de lado a su querido río, el río Mosa, y en torno al cual, gira una de sus mayores festividades.


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