Con el Mes de los Difuntos ya entrando desde Toda una Amalgama queremos acercarnos al verdadero significado de este periodo del año alejándonos de los nuevos agregados consumistas que cada vez parecen imponerse más en nuestro país. Más allá de esas fiestas importadas y vacías de significado nos encontramos con una tradición muy asentada no solo en España sino en Europa como es el recuerdo a los Difuntos y también el memento moris (recuerda que morirás). Un concepto de la vida que tanto caló en la Edad Moderna y que dio lugar a numerosas muestras de expresión artística que forman parte del enorme patrimonio europeo. Empezamos nuestra andadura desde la música con la pieza maestra que mejor refleja la atmosfera del mes de los Difuntos, no podía ser otra que el Réquiem de Wolfgang Amadeus Mozart.
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| Mozart componiendo el Requiem en su lecho de muerte Fuente: http://www.biografiasyvidas.com/monografia/mozart/requiem.htm |
Se trata de la última obra de este legendario compositor austriaco y que, como contaremos, dejó sin terminar al morir. En el verano de 1791 un siniestro personaje se presenta ante el insigne compositor y se presenta como un mensajero que, en nombre de su señor, quiere encargarle una misa de Réquiem. Posteriormente se ha comprobado que se trataba de un aristócrata aficionado a la música y cuya esposa había fallecido recientemente y para honrar su memoria encargó dicha obra. Mozart se puso manos a la obra pero pronto caería enfermo. Viéndose en su lecho de muerte, el autor concibió la misa de Réquiem como sus futuras honras fúnebres que sintió ya cercanas. Se obsesionó en sus últimos días con la composición de esta obra hasta el punto de morir componiéndola en su propia cama. Lamentablemente Mozart no pudo completar dicha obra, tan solo completó orquestada y con coro los movimientos iniciales: Introitus, Kyrie y Dies Irae. Del resto de los movimientos tan sólo se ha demostrado en ciertos casos que había algunos apuntes de Mozart (los que menos) y el resto fue compuesto ex novo al margen de Mozart que ya había fallecido. La teoría más aceptada es que fue su discípulo Franz Xaver Süssmayr el que completó la obra si bien nunca se reconoció públicamente, quizás por un pacto con la viuda de Mozart para hacer ver que el maestro había completado toda la obra.
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| Portada original Fuente: http://inthawakeofposeidon.blogspot.com.es/2012/07/mozart-el-requiem_22.html |
Para poder comprender mejor la obra vamos a explicar primero el concepto de Réquiem. Como su nombre indica la misa de Réquiem es un rito especial de la Iglesia Católica destinado a rogar por el descanso eterno de los difuntos y para honrar su memoria. El nombre de este rito católico proviene de la plegaria en latín "Requiem æternam dona eis, Domine” (Concédeles Señor el descanso Eterno). La versión del rito a la cual Mozart pone música fue la establecida en el Concilio de Trento. El trasfondo en todo esta liturgia y que se desprende del texto que se estableció, era la de rogar a Dios para que se apiadara del alma del difunto y de todas las que se unían a la plegaria en el oficio religioso. En esta época el concepto de un Dios castigador y vengativo que envía a todos los pecadores sin distinción al Purgatorio (si tenían suerte) o bien al Infierno. Ese temor a Dios y al castigo eterno se ve plasmado en todo el texto litúrgico y se acentúa como en ninguna otra misa de Réquiem con la música que le compone Mozart. El texto de la misa, como cualquier otro hasta después del Concilio Vaticano II a mediados del siglo XX, está íntegramente en latín y además era el mismo para todas las misas de Réquiem celebradas bajo el amparo de la Confesión Católica. Tradicionalmente se entendía que las partes a las que había que poner música eran siempre unas oraciones concretas y determinadas de la misa por ello los Réquiem de diversos autores siempre se componen de las mismas piezas, lo único que varía entre ellos es la composición musical. El concepto de misa de Requiem tal y como hemos explicado hoy en día se encuentra en desuso y lo que contempla la liturgia es una misa de difuntos. El rito católico mantiene ciertas partes de la misa modificadas y adaptadas a cada idioma. Así se conservan el Kyrie (Señor ten piedad...), Sanctus y Benedictus (Santo es el Señor, Hossana en el Cielo…), y el Agnus Dei (Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo…) que son oraciones comunes a todas las misas. Sin embargo lo que de verdad da significado al Réquiem, la llamada Sequenz, se suprimió totalmente tras sufrir varias modificaciones desde la época de Mozart. A pesar de esta desaparición del rito tradicional del Requiem, las composiciones más celebres se conservaron para conciertos que es donde hoy en día podemos seguir escuchando estas obras maestras de la música sacra.
Centrándonos en el Requiem de Mozart primero a mostrar la estructura de esta composición:
I.Introitus (Introito):
· Réquiem æternam (Dáles el Descanso Eterno, Señor)
II.Kyrie eleison (Señor, ten Piedad)
III.Sequentia (Secuencia)
§ Dies iræ (Día de Ira)
§ Tuba mirum (Magnífico Sonido de Trompeta)
§ Rex tremendæ maiestatis (Rey de Tremenda Majestad)
§ Recordare, Iesu pie (Recuerda, Jesús Piadoso)
§ Confutatis maledictis (Confundidos los Malditos)
§ Lacrimosa (Día de Lágrimas Aquel)
IV.Offertorium (Ofertorio)
§ Domine Iesu Christe (Señor Jesucristo)
§ Hostias et preces (Sacrificios y Preces)
V.Sanctus (Santo, Santo, Santo)
VI.Benedictus (Bendito)
VII.Agnus Dei (Cordero de Dios)
VIII.Communio (Comunión)
· Lux æterna (Luz Eterna)
Como tampoco vamos a extendernos demasiado en esta entrada, vamos a reseñarle al lector una simple pincelada que pueda resumir el espíritu de esta composición y le emplazamos al lector a que lo escuche íntegramente en estas fechas tan propicias. El movimiento que hemos elegido y que a nuestro juicio resume la maestría de la obra no es otro que el Dies Irae. Como se observa en la estructura pertenece a la Sequentia o Sequenz, es la primera estrofa de esta oración de origen medieval. Ofrece una visión apocalíptica (“cuando el mundo se reduzca a cenizas”), hace referencias al Dia del Juicio Final, cuando Dios como Juez Supremo se encargue de decidir sobre el futuro de todos los hombres. El tema fundamentalmente es el temor a Dios, a su venida en el Fin del Mundo.
En toda la Sequentia además de describir esta imagen apocalíptica, se implora la misericordia y la piedad de Dios para que conceda el descanso eterno y libre del infierno. Tan oscuro y catastrofista es esta parte que la Iglesia Catolica decidió alrededor de un siglo más tarde suprimir la primera estrofa del Dies Irae que ahora analizamos por dar una imagen de un Dios excesivamente vengativo.
La letra traducida del Dies Irae dice así:
Latín | Español |
Dies iræ, dies illa, Solvet sæclum in favilla, Teste David cum Sibylla ! Quantus tremor est futurus, quando iudex est venturus, cuncta stricte discussurus ! | Día de la ira, aquel día en que los siglos se reduzcan a cenizas; como testigos el rey David y la Sibila. ¡Cuánto terror habrá en el futuro cuando el juez haya de venir a juzgar todo estrictamente! |


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