¿Cariño, te gusta cómo me queda el vestido? Tal vez identifiques a esta, como una de esas incómodas situaciones que a veces pueden llegar a producirse con tu pareja. Digas lo que digas, sabes que al final, tu novia o mujer, podrá malinterpretarte y comerse la cabeza por cualquier motivo. De tal forma que, al final, no existe realmente una capacidad propia de elección en esta situación.
Bien, digamos que esta situación que hemos planteado cómicamente, y fuera de todo contexto serio, se produce a gran escala y de forma más objetiva, en muchas de las decisiones que tenemos que tomar a lo largo de nuestro día a día. Es el fenómeno que se conoce como “la ilusión de elección”, y que, en nuestras propias palabras, podríamos definir como aquella situación ante la que una persona tiene que tomar una decisión, con aparente libertad, pero que, en última instancia, todas las elecciones posibles que puedan tomarse se concentran y desembocan en una misma y única, o en muy limitadas, posibilidades.
Bien, digamos que esta situación que hemos planteado cómicamente, y fuera de todo contexto serio, se produce a gran escala y de forma más objetiva, en muchas de las decisiones que tenemos que tomar a lo largo de nuestro día a día. Es el fenómeno que se conoce como “la ilusión de elección”, y que, en nuestras propias palabras, podríamos definir como aquella situación ante la que una persona tiene que tomar una decisión, con aparente libertad, pero que, en última instancia, todas las elecciones posibles que puedan tomarse se concentran y desembocan en una misma y única, o en muy limitadas, posibilidades.
Expuesta la “teoría”, pasaremos a evidenciarla con tres claros ejemplos prácticos.
El más evidente y mundial de todo ellos, es el que se está produciendo en el sector del consumo. Seguramente, más de una vez has ido a un supermercado, y te habrá abrumado el hecho de ver tantísimas marcas, tantas posibilidades… ¿Qué compro? ¿Qué cojo? ¿Cuál será mejor? ¿Cuál más barato? Lógicamente, dentro de este margen de “marcas” el consumidor si puede decidir por cual optar pero… claro, sea cual sea tu decisión, tu dinero irá a parar muy posiblemente a las mismas empresas o compañías multinacionales, como bien ejemplifica el siguiente esquema, que no deja lugar a dudas al ver como el sector del consumo está controlado por 10 grandes potencias.
Si nuestra alimentación (así como todos los demás productos que consumimos y que afectan directamente a nuestra salud y bienestar) es importante, no puede ni compararse con los dos próximos ejemplos sobre este fenómeno, ambos, sobre el mismo segmento, las comunicaciones.
Expondremos en primer lugar el caso estadounidense, por ser posiblemente el primero que tuvo lugar así como el más impactante. Prácticamente con el gráfico no cabe preguntarse nada más, pero para facilitar el entendimiento del artículo a aquellos que no sean amantes de la lengua de Shakespeare, resumiremos los aspectos más importantes. Actualmente, en los EEUU, el 90% de los medios de comunicación son controlados por 6 grandes cadenas. Algo que contrasta con lo que ocurría en el pasado, donde en torno a 1983 eran 50 las compañías que competían dentro de este sector. Después el gráfico pasa a señalar aspectos llamativos, como que los ejecutivos de estas grandes cadenas (232 personas) ganan el mismo salario que 277 millones de americanos o demás aspectos bastante preocupantes pero que se salen del contenido de nuestro artículo.
Les recomiendo ampliarla para verla. Imagen de: Jositux
Esta mismo situación podemos ver que cada día que pasa, se va apoderando más de nuestro país, algo que ha quedado totalmente plasmado con algunos de los movimientos más recientes en el mercado de las comunicaciones español, como la fusión del grupo Planeta con el grupo La Sexta, y del grupo Prisa con el grupo Mediaset. Monopolizando aún más un segmento que nunca gozó precisamente de una variedad de elección demasiado exacerbada.
Imagen de Cazadebunker, previa a la fusión Grupo Planeta y la Sexta
Conociendo esto, tenemos que hacer incuestionablemente una pregunta, ¿no es demasiado peligroso para nuestro interés que unas pocas empresas controlen toda la información que el ciudadano de a pie recibe cada día? ¿No estaremos conociendo lo que los medios quieran que sepamos y en el modo, lugar y tiempo en que quieran que nos enteremos?.
La ilusión de elección encierra mucho más que una curiosa paradoja del mundo globalizado actual, siendo posiblemente la llave para que la propia humanidad, destruya, sin darse cuenta, todo aquello que con tanto tiempo y esfuerzo acabó logrando. Juzguen ustedes.


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