La primera parte de este análisis lo podéis encontrar en post anteriores...
Escuchaba el otro día por la radio a una contertulia comentando lo siguiente voy a intentar hacer una aproximación de lo que dijo:
“Os voy a contar una fábula oyentes. Va sobre un pueblo oprimido por unos gobernantes muy malos que además llevaban a dicho pueblo por mal camino. Una larga estirpe de nefastos líderes estuvieron guiando a la población de tal manera que no paraban de pasar hambre, penurias y desesperación, los obligaban a adorar a ídolos falsos y se justificaban en base a su poder sobre los demás.
Un día, algunos de los pocos que aún tenían capacidad de liderazgo y poseían talento para poder gobernar de buena manera, decididos a salvar al pueblo y crear una nueva etapa de prosperidad y paz subieron un monte muy alto. En lo más alto, recibieron en una tablas de piedra, la Constitución de 1978.”
Esta pequeña historia de la biblia que hace referencia a Moisés y los 10 mandamientos con las oportunas licencias para exponerlo de ejemplo, es una analogía a la etapa de sufrimiento que tuvo el pueblo español en la época franquista y como con la Constitución consiguen la nueva etapa de prosperidad y paz.
Esto nos sirve como pequeña introducción a lo que vamos a exponer hoy en la segunda parte de ¿el principal problema de nuestro país?
Bien, la cuestión es la siguiente: la citada contertulia haciendo gala de ingenio compara la Constitución con las tablas de piedra haciendo alusión de que nuestra Constitución es algo totalmente divino, intocable y de “piedra”. Ciertamente es así. Nuestra Constitución es de las más rígidas a nivel europeo.
No es raro encontrar a los políticos amparándose en la Constitución cuando un cambio o una modificación es necesaria en nuestro entorno social y no les conviene. La clase política española actual se construyó en base a la Constitución y a la transición. La ley electoral de la Constitución con la que la gente se posiciona normalmente en contra debido a la injusticia en el reparto de los votos fue creada para asegurar mayorías estables en el Parlamento.
Nuestro texto hace gran gala de derechos y libertades pero deja claro su ámbito proteccionista y conservador en su lógico contexto de la salida de una dictadura. Busca afianzar unos partidos políticos fuertes y que además puedan acceder a todo tipo de poderes y contextos. Además la propia Constitución se rodea de unos medios de protección para no modificarse bastante potentes.
Podéis encontrar en el artículo 167 y 168 del texto constitucional si tenéis curiosidad de cómo se podría reformar la Constitución, pero en un pequeño resumen os expongo que: para una reforma parcial y que no toque ciertas partes de ella como los derechos fundamentales o la corona se necesita unas mayorías cualificadas (tres quintos de cada cámara: congreso y parlamento) en el caso del artículo 168 son para reformas exhaustivas, amplias o que quiera cambiar partes especialmente fundamentales como las antes mencionadas y para ello sería necesario dos tercios de las dos cámaras a favor de esto; la disolución de ambas, unas nuevas elecciones y que estas nuevas cámaras voten de nuevo a favor con dos tercios. Por último un Referéndum a la población. (Es el único Referéndum en el que se tiene en cuenta de manera vinculante a la población).
Por ello, podéis ver que cambiar algo relacionado con la Constitución es complicado cuanto menos. Pero también es necesaria la revisión puesto que hasta entonces la población tenemos las manos atadas al respecto. Podríamos entrar en cómo se fue extendiendo la partitocracia de manera tan potente amparada en el texto de 1978 pero la extensión de la explicación sería demasiado larga para lo que propongo en estas reflexiones. La población en pleno 2012 se encuentra relegada a votar cada cierto tiempo en distintas elecciones para ejercer la “democracia” cuando en la época actual y con la interconexión con todo y todos es francamente insuficiente. Por poneros un ejemplo: La Constitución de la V República Francesa ha gozado de 19 modificaciones desde su constitución en 1959. ¡¡19!! La nuestra en cambio sólo ha tenido 1 cambio y ha sido en este contexto de crisis que para recibir las ayudas económicas se ha puesto el famoso “techo del déficit”, con esto queda bastante claro la situación.
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| Marcha contra la reforma constitucional. |
Encontramos pues que ser político en este país es algo que te va a dar inmensos poderes y beneficios (sobre todo en las cúpulas) que los buenos políticos y las buenas ideas no se pueden desarrollar dentro de estos organismos con escasa democracia interna y que los partidos tienen plena intervención en cualquier ámbito de la sociedad amparados en el texto de 1978 facilitando la malversación de caudales públicos, el mal aprovechamiento de las instituciones, la corrupción, la separación entre sociedad y dirigentes y un largo etc.
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| España tiene una nota de 6.2. Ni entre los 30 primeros nos encontramos. |
Os adjunto un enlace de Transparencia Internacional sobre lo dicho en nuestro país.
Aún así os pongo extractos de los más interesantes y aclaradores:
- “Transparencia Internacional ha alertado de la debilidad de las instituciones españolas y del riesgo de "abuso de poder" si no se cambia el sistema electoral y la regulación de los partidos, formaciones opacas con escasa democracia interna que se "adueñan" de las instituciones cuando gobiernan”.
-“Transparencia Internacional (TI) ha estudiado los doce pilares institucionales del país -desde el legislativo, el ejecutivo y el judicial, al Tribunal de Cuentas, los partidos o los medios de comunicación- y ha constatado las "debilidades" que se derivan de su "politización"”.
-“El origen del problema, según el informe, está en el sistema electoral y en el modelo de partidos diseñado en la Transición, ya que se priorizó la estabilidad y la gobernabilidad del país a costa de la representatividad.
"Cuando alguien gana unas elecciones con mayoría absoluta, tiene una inmensa capacidad de abusar del poder y no hay suficientes elementos de control para paliar esos riesgos", ha subrayado el investigador principal del estudio, Manuel Villoria, apuntando a los dos principales partidos del país: el PP y el PSOE”.
-“Entre las principales carencias de las formaciones políticas, destaca su falta de democracia interna y de representatividad ante los ciudadanos, así como el bajo nivel de transparencia en la gestión y control de los recursos públicos que les son asignados.
Se añade a esta situación un sistema de listas cerradas y bloqueadas, que deja en manos de la maquinaria de los partidos la decisión clave de quién entra en los órganos representativos nacionales, regionales y locales”.
-"Quien controla el partido controla los órganos representativos" y cuando ese partido gana las elecciones, directa o indirectamente influye en "miles de funcionarios" a través de la "libre designación", un sistema que, ha subrayado Villoria, es visto con "verdadera estupefacción" en los países de nuestro entorno.
-El estudio alerta además de la capacidad "invasora" de los dos partidos mayoritarios al influir en los nombramientos en la cúpula judicial, en el Tribunal Constitucional, el Tribunal de Cuentas, el Banco de España, el Defensor del Pueblo, los organismos reguladores o la Fiscalía General del Estado.
Ni grandes empresas ni medios de comunicación quedan al margen de la influencia de los partidos, ya que son los gobiernos quienes regulan los diferentes sectores, ofrecen negocio público u otorgan licencias.
Según ha comprobado TI, "ninguno de los dos grandes partidos tiene interés en mejorar profundamente el estado de las cosas", pero para Jesús Sánchez Lambás, miembro de su comité ejecutivo, deben adoptar posiciones "valientes" porque de ello depende superar el rechazo que generan en la sociedad y, en último término, "su supervivencia".
-El alto grado de politización de las instituciones españolas, ha alertado Jesús Lizcano, presidente del comité ejecutivo de TI, perjudica la eficacia legislativa, la eficiencia económica, la participación ciudadana y, en definitiva, la democracia.
En la tercera parte mostraremos que cambios serían necesarios para poder aspirar a una democracia en la que la población no estuviera exclusivamente obligada a ejercer su derecho y su soberanía una vez cada 4 años.



+ comentarios + 2 comentarios
Excelente, amigo, realmente excelente este aporte tuyo. Rsume una situación de interés personal, nacional y mundial de manera objetiva, precisa, sencilla, irrefutable. Ni siquiera puedo abonar algo respecto a la tabla de corrupción por país, sino es mi impresión de que A venezuela no le corresponde el puesto 162, ya que aquí la corrupción gubernamental campea por sus respetos impune y desmedidamente, contaminando necesariamente a los demás factores del ámbito social: milicia, comercio, industria, educación, familia, etc.Un merecido abrazo, gracias por mencionarme en Twitter y por leer mi blog LOBIGUS, y seguimos interactuando en provecho mutuo y de otros...como debe ser!
Gracias Gustavo como siempre los comentarios que me dejas son muy estimulantes. Espero con sinceridad que en los comicios de hoy salga elegido con verdadera democracia el candidato del sentir general de vuestra nación.
Un abrazo muy grande amigo y encantado de verte por aquí también.
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