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El humo de la decisión: Las fumatas del Vaticano

Written By Jesus on viernes, 15 de marzo de 2013 | 1:30


Durante los últimos días, aún más si cabe con la reciente elección del nuevo Papa Francisco I, seguro que para mucho de vosotros, conocedores o no de esta tradición, os habrá llamado la atención el llamativo sistema que tienen en el Vaticano para anunciar si las votaciones han sido fructuosas y se ha alcanzado un acuerdo para enaltecer a un nuevo sucesor de Pedro.

Imagen de: La Vanguardia

Aunque os pueda parecer que este sistema ha existido desde los orígenes de la institución de la Iglesia, lo cierto es que “únicamente” tenemos que retroceder hasta el año 1274 para conocer sus orígenes. Fue entonces cuando, Gregorio X, en el Concilio de Lyon, promulgó el “Ubi periculum”, un documento donde se establecía, de forma oficial, toda la metodología a seguir en el momento de celebración de un cónclave para elegir a un nuevo papa. Hay que señalar, que este documento y su regulación ha sobrevivido hasta nuestros días.

Hasta entonces, eran muchos, y muy confusos, todos los sistemas que se habían venido empleando para escoger a los nuevos sucesores del trono de Pedro. Los cuáles, por supuesto, solían estar salpicados de artimañas y tejemanejes interesados para manipular a gusto y antojo los resultados finales. Es así que podemos incluso señalar que, a falta de un método claro de elección, a veces se alcanzaba el acuerdo a través de importantes sumas monetarias que pagaban los candidatos, o a cambio de poderosas alianzas entre naciones. Obviamente fue así como el Papa Benedicto IX (quien él solito daría para un artículo muy interesante) pudo salir escogido en 1032 (y después dos veces más en 1045 y 1047) pese a sólo contar con 14 años. Toda una aberración y un insulto a los millones de seguidores por aquel entonces de esta religión.

Él no quiso perderse tan mediática ceremonia, y optó por un palco VIP
Imagen de:Telecinco

Introduciéndonos un poco en los preceptos del “Ubi periculum” vemos en él una clara seña de la propia experiencia de su creador, Gregorio X. Éste, necesitó de 34 meses para ser proclamado como nuevo Papa, ya que las discusiones y desavenencias entre los cardenales electores parecían no arribar en acuerdo alguno. Fue por eso, que en el siglo XIII fue también cuando se determinó que los cardenales electores en un cónclave se mantendrían absolutamente aislados del mundo, sin comunicación alguna con el exterior. Es desde esta época, por tanto, cuando comenzó también la tradición se la liturgia de aislamiento que rodea a los cónclaves papales.

Sin perdernos demasiados del tema central de este artículo, el humo de la chimenea, popularmente conocido como “fumata” es el resultado de la quema y combustión en una estufa de los votos que los cardenales han emitido durante sus deliberaciones. El color blanco significa que, afortunadamente, uno de los cardenales ha obtenido la mayoría cualificada necesaria para ser proclamado como nuevo Papa. Por su parte, el color negro, implica que  el propósito de las votaciones no se ha alcanzado, y que ninguno de los cardenales ha contado con la mayoría necesaria. Además, existe una fumata amarilla, que quizás muchos desconocen, ésta se usa para de forma previa a que el cónclave se reúna, con la intención de probar que la estufa donde se queman las papeletas funcione correctamente.

Imagen de: La Vanguardia


Históricamente, para conseguir que el humo de la chimenea saliese de un color u otro, se quemaba cierta cantidad de paja junto a las papeletas de los votos. Si previamente esta paja se humedecía, el color resultante era el negro, mientras que si se mantenía seca, el color resultante era el blanco.

Hoy en día, para garantizar que el humo resultante de la quema adquiere las tonalidades necesarias, y para evitar problemas del pasado (como por ejemplo, en las elecciones de Juan Pablo I y Juan Pablo II el color resultante de la fumata fue un blanquecino grisáceo que parecía tender al negro.) se ha incorporado una segunda estufa adicional donde se quema la paja juntos a otros componentes químicos y demás pigmentos que tiñen del color necesario a la humareda resultante. Además, desde el último cónclave de 2005, se ha incorporado un repique de campanas cuando la fumata alcanzada sea blanca, para que la decisión se haga aún más evidente a todos los presentes en la Plaza de San Pedro, y por supuesto, a todos los que hoy en día pueden seguir esta costumbre, desde sus casas, gracias a los medios de comunicación y los avances tecnológicos.

Ciertamente existen otras hipótesis que señalan a un origen del humo muy distinto.
Imagen de: Nuvol

Cómo podemos ver, quizás lo más paradójico y encantador de la tradición, consista en que una de las instituciones mundiales con más poder, dinero e influencia, siga sirviéndose de unos métodos de comunicación tan primitivos, que a muchos, quizás puedan recordarles a las señales de humo de los indígenas americanos. ¿Quizás sea una forma de presentar ante el mundo una imagen de humildad y austeridad? Probablemente, aunque quien les escribe piensa que se mantiene como homenaje a un cambio que supuso un antes y un después en el mundo eclesiástico, una reforma que impidió que reyes y poderosos pudieran campar a sus anchas como hacían en el pasado, donde hacían y deshacían a su antojo y voluntad en la Casa de Pedro. Porque de lo contrario, si quisieran exhibir austeridad, habrían empezado como lo ha hecho el reciente Papa Francisco I, con hechos simbólicos pero de gran repercusión. Todo evoluciona en el mundo a partir de pequeños cambios de gran importancia. Esperemos que el nuevo Papa sepa encarrilar y limpiar todo lo que tiene alrededor. Desde aquí, nada más que desearle mucha suerte en su misión.

Imagen de: Muy Interesante


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