Parece completamente impensable que, en el mundo moderno en el que vivimos, en el que el uso de la tecnología está a la orden del día y los avances tecnológicos son cada vez más prolíficos, existan comunidades que rechacen el inevitable paso del tiempo y sus correlativos inventos. Pues sí, para los amish el tiempo se detuvo en el siglo XVIII y desde entonces viven anclados en el pasado alejados de las ciudades modernas y de todas las comodidades tecnológicas que la vida cosmopolita conlleva.
¿Quiénes son los Amish?
Los amish son un grupo etnoreligioso cristiano de doctrina anabaptista, conocidos principalmente por su estilo de vida sencilla, vestimenta modesta, tradicional y su resistencia a adoptar comodidades y tecnologías modernas. Son reconocidos por ser una comunidad cultural fuertemente unida, descendientes de inmigrantes germanos y predominantemente suizos de habla germana.
Como los menonitas, los amish son descendientes de los anabaptistas suizos, denominados los «Hermanos Suizos», que tuvieron su origen en Felix Manz y Conrad Grebel. El nombre «menonita» fue aplicado posteriormente y provino de Menno Simons, un líder anabaptista del norte. Simons era un sacerdote católico que se convirtió al anabaptismo y fue bautizado por Obbe Philips después de renunciar a su obediencia a la Iglesia de Roma. Fue un líder en las comunidades anabaptistas de los Países Bajos, y su influencia llegó gradualmente hasta Suiza.
Actualmente, las comunidades amish comprenden aproximadamente 22 asentamientos en los Estados Unidos de América y en Ontario, Canadá.
Algunas de las cualidades que caracterizan a los amish son: su creencia firme en el Nuevo Testamento; su vida desarrollada en asentamientos apartados de la metrópolis, aislándose del mundo exterior; la defensa de valores como el pacifismo, la humildad, la vida sencilla y el trabajo; y su vestimenta al estilo del siglo XVII o XVIII.
El estilo de vida amish está dictado por un conjunto estricto de reglas y tradiciones conocido como la Ordnung, de la comunidad. Las reglas de la Ordnung son dictadas por las autoridades de la iglesia Amish, y deben ser observadas por todos los miembros de la comunidad. Dichas reglas cubren la mayoría de los aspectos de la vida diaria, incluyendo prohibiciones o limitaciones sobre el uso de electricidad externa, teléfonos y automóviles, así como regulaciones en el modo de vestir.
- Regla número uno: la comunidad Amish no desea tener una relación física permanente innecesaria con el mundo exterior.
- Regla número dos: si algo no es estrictamente necesario, para qué tenerlo o hacerlo.
Es importante destacar que el estilo de vida de las diversas comunidades amish puede llegar a ser ligera o considerablemente diferente respecto a otros asentamientos. Por ello, se sugiere a los investigadores de la vida amish, que al realizar un registro detallado, sean cuidadosos en especificar el nombre de la comunidad a la que se refiere la descripción.
Los grupos con normas similares se consideran «en comunión» entre sí, como miembros de la misma iglesia cristiana. Cuando es así, se permite que los miembros de estos grupos puedan visitarse y casarse entre sí, siendo ésta una forma de evitar problemas relacionados con la endogamia que les conduce a problemas genéticos, ya que al ser tan cerrados tienen un excesivo grado de consanguinidad, y esto genera nacimientos de niños con discapacidad o malformaciones en un porcentaje muy superior a la media.
Los preceptos de la Biblia los llevan a rajatabla hasta el punto de que cuando las niñas Amish juegan con muñecas, se puede observar que estas no tienen cara, y esto es una costumbre que se basa en una de las frases de la Biblia “no te harás escultura ni imagen alguna, ni de lo que hay arriba en los Cielos, ni de lo que hay abajo en la Tierra, ni en las aguas, ni debajo de la Tierra…”.
Muchos amish, especialmente los de la vieja guardia, son reconocidos especialmente por evitar usar todo tipo de tecnología moderna. Objetos como automóviles, televisores, teléfono y electricidad, son excluidos del estilo de vida permitido por las normas sociales de la comunidad debido a que son considerados elementos distractores en la vida. Para transportarse, por ejemplo, usan carretas tiradas por caballos lo que produce un alto contraste cuando se encuentran con los automóviles de las ciudades cercanas.
Los componentes de las comunidades amish parecen haber salido de una película del siglo XVII, los hombres llevan trajes oscuros y sombreros negros o de paja, mientras que las mujeres llevan vestidos sencillos, una cofia blanca y un delantal. No pueden llevar joyas y nunca se cortan el pelo que llevan recogido en un moño. El código de vestimenta para algunos grupos incluye la prohibición de los botones, permitiendo que sólo ganchos y ojales mantengan la ropa cerrada.
Los amish son notables por la fabricación de sus propias prendas, y la calidad con la que elaboran sus edredones
Típicamente, un hombre amish estará siempre bien afeitado durante su soltería, hasta que al casarse, dejará que su barba crezca. Los bigotes generalmente están prohibidos por ser vistos como símbolos del militarismo. Esto se debe, muy probablemente, a la persecución política y religiosa que sufrieron en Europa durante los siglos XVI, XVII y XVIII, época en la que la nobleza y los miembros de la clase alta alemana que servían como oficiales militares, generalmente se dejaban bigotes pero no barbas.
Los amish también destacan por su eficiente trabajo en la agricultura. Ellos procuran producir sus propios alimentos en la medida de lo posible, aunque esto no signifique que no lleguen a comprar productos de fuera, incluso de pequeños almacenes. Los hombres, generalmente se dedican a la construcción o al campo mientras que las mujeres, por su parte, se dedican al hogar y a la crianza de los hijos, aunque los padres también participan en ésta.
Evidentemente, se espera que los niños amish sean obedientes a sus padres en todos los aspectos de la vida, pero cuando son mayores, durante la adolescencia, alrededor de los dieciséis años, los jóvenes Amish pasan por un periodo conocido en gran parte de las comunidades como “rumspringa”. En esta etapa, se les permite salir al «mundo» para probar el modo de vida del mundo exterior durante un año. Posteriormente tendrán que tomar una decisión trascendental: decidir bautizarse dentro de la iglesia amish, o por otra parte, abandonar la comunidad. De esta forma, ellos podrán elegir voluntariamente, cuál es el modo de vida que quieren.
Generalmente, la mayoría de los jóvenes decide regresar a la comunidad Amish para ser bautizados y vivir cerca de su familia, y se considera que sólo algunos eligen no hacerlo y vivir el resto de su vida en la sociedad externa. Un 30% de los jóvenes que terminan su formación, eligen dejar la comunidad principalmente por dos razones de peso, como la curiosidad o el hecho de encontrar un hombre o una mujer fuera de ella del que se enamoran. Este número de personas que no vuelven va en aumento, aunque en cierta forma está mitigado por su gran fecundidad, muy superior a la media.
¿Curioso verdad?
Ocasionalmente, en películas, música, programas o series de televisión se presentan argumentos en los que ciertos personajes ficticios aparecen en comunidades de Amish o se encuentran con personas de estos asentamientos. Frecuentemente y a menudo los Amish son estigmatizados y estereotipados socialmente, por estos medios y por otros, debido a su estilo de vida tan diferente al de los grandes asentamientos urbanizados modernos.
Los documentales "Trouble in Amish Paradise", "Leaving Amish Paradise" y Amish: Secret Life"' producidos por la BBC de Londres, han revelado más aspectos sobre la religiosidad y las tradiciones de los Amish. Éstos han sido producidos con el fin de presentar el estilo de vida de miembros y familias Amish (al borde de la excomulgación) que voluntariamente se dejaron grabar (sin autorización de la iglesia Amish) para ayudar a exponer más aspectos sobre la vida de la comunidad.
Adicionalmente, la película Amish Grace relata hechos que acontecieron en Pensilvania, en octubre del 2006 y la reacción de un grupo Amish ante un hombre armado que entró en una escuela de la comunidad y disparó contra 10 niñas, asesinando a 5 de ellas y suicidándose posteriormente. El suceso tuvo amplia repercusión mediática y reconocimiento debido a que a las pocas horas de la tragedia, representantes de la comunidad Amish afectada visitaron a la esposa del asesino, que quedó viuda con 3 hijos, para manifestarle perdón y solidaridad por el sufrimiento de su familia. El acto demostró la caridad y el pacifismo que caracteriza a estas comunidades Amish, y su apego a la fe cristiana que inculca el perdón y el acto de visitar a las viudas y huérfanos.
Así mismo, National Geographic ha producido una serie de diez capítulos, titulada: "Fui Amish: Exiliados de su Pasado", en la que se presentan casos de desertores de las comunidades Amish que se sumergen en el estilo de vida de la sociedad altamente urbanizada.









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