Posiblemente sea tan difícil encontrar a alguien que no haya escuchado hablar en los últimos días sobre la supertierra, como encontrar a quien pueda explicarte, coherentemente, que implica este término.
Pese al enorme bombo que últimamente los medios de comunicación están dando a este hallazgo, no debe confundirse el ciudadano de a pie pensando que, por su increíble difusión, éste se trata de un caso único y excepcional. Más bien, al contrario, el planeta descubierto se suma a una larga lista de supertierras que también tuvieron sus días de esplendor y fama en la difusión comunicativa.
Imagen de:24 Horas
Terminológicamente, hablamos de supertierra para referirnos a un planeta terrestre extrasolar, que posee entre una y diez veces las masa de la Tierra, debiendo encontrarse en un radio orbital cercano a la estrella de su sistema solar para que en el mismo puedan darse las condiciones necesarias para el desarrollo de la vida humana, pues, en caso contrario, si se encontrasen alejados de la misma, se habría generado un gigantesco gaseoso, como ocurre en nuestro sistema solar con Júpiter.
La primera vez que se uso este término, fue en 2005, cuando Eugenio Rivera descubriera que el planeta Gliese 876 d cumplía con las condiciones detalladas anteriormente y podría ser un caso de planeta sustitutivo a la Tierra en cuanto a la habitabilidad por la especie humana. Esta posibilidad se rechazaría debido a la proximidad del plantea a su estrella, razón por la cual se generaría a partir de entonces la distinción entre los términos; supertierra en zona habitable y Supertierra en zona no habitable.
Poco después de Gliese 876 d, en 2007, un equipo de astrónomos dirigidos por Stéphane Udry, hallarían las dos primeras supertierras en zona habitable de forma conjunta, Gliese 581 y Gliese 581 c, ambos con una temperatura que oscila entre los menos tres grados y los cuarenta, aún a falta de conocer los efectos precisos de sus respectivas atmósferas.
Un año antes, en 2006, otras dos supertierras habían sido descubiertas, OGLE-2005-BLG-390Lb y su gemela, pero, por su extremada lejanía respecto a nosotros (en torno a 22.000 años luz), no tuvo a penas repercusión mediática e incluso se descartan, por esta condición, de su originaria consideración como primeras supertierras en zona habitable descubiertas.
Pues bien, tras todo este elenco de supertierras, en el que también podemos encontrar, entre otras, a Gliese 667 Cc,y a la reciente y también conocida Kepler 22-B (dada a conocer el 5 de Diciembre de 2010), aparece, de la mano del observatorio chileno de la Silla, la nueva HD 40307g, que es quien acapara hoy en día todos los calificativos como “la supertierra”, pero, como bien hemos explicado, no tenemos que dejar que el periodismo mediático que abunda hoy en día nos confunda con la vana idea de la excepcionalidad de este nuevo planeta (son más de 50 los planetas que recientemente han sido seleccionados como posibles supertierras y sobre los cuáles se está investigando a fondo para tratar de desvelar toda y cada una de sus características, en aras de confirmar fehacientemente su incorporación o no dentro de esta categoría planetaria).
Imagen de: PHL
Potencial actual de exoplanetas habitables en comparación a la Tierra y a Marte
Dicho todo lo anterior, HD 40307g es un exoplaneta (exterior al sistema) que orbita en un sistema solar con 6 planetas más (siendo tres de ellos, otras supertierras), en la galaxia Alpha Centauri B. Probablemente contenga agua líquida y una atmósfera propia, orbitando, además, en torno a su propio eje, lo cual generaría, al igual que en la Tierra, un día y una noche planetario. Su ventaja frente a Kepler 22-B, sobre todo, radica en que se localiza a tan sólo 42 años luz, comparado con los 600 años luz de aquél. A parte de esto, poco más detalles y características se conocen ahora mismo.
Como podemos apreciar, existen aún muchos, demasiados, interrogantes sobre este planeta, y todo ello a pesar de la tremenda publicidad (escasa casi por completo de contenido fundamentado) que se está dando a este descubrimiento. Y, si recordamos en el inicio de este artículo, podemos dejar planteada una frase que atacaría directamente a toda esta mareja turbulenta de periodismo sensacionalista, que un planeta se encuentre en una zona de habitabilidad, no es condición suficiente, sino necesaria, para que un planeta pueda ser entendido como supertierra.
Imagen de: El día
Hasta aquí, llegó mi aportación. Ahora, es el momento para que todos ustedes asimilen y procesen estos datos y los hechos recientes. De lo que sí que no cabe duda ninguna, es que cada día que pasa, el hombre y las estrellas, no hacen más que estrechar sus lazos, y llegará, por supuesto, el momento en que nuestras generaciones posteriores vean, con naturalidad, el vivir o habitar planetas distintos a la Tierra, como hoy en día ya no son un misterio las investigaciones espaciales. En cualquier caso, para evitar precocidades innecesarias, fruto más bien de las especulaciones monetarias que surgen aparejadas actualmente a la comunicación, nunca viene mal tener bien cerca las célebres palabras de Galileo, “en lo tocante a ciencia, la autoridad de un millar no es superior al humilde razonamiento de un hombre”.



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