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Democracia Participativa y Democracia Directa

Written By Jesus on lunes, 19 de noviembre de 2012 | 6:22


 La crisis económica está derivando de una falta de confianza de los mercados a una pérdida de fe en la democracia. Hasta ahora parecía impensable que a un Estado democrático se le pudiera imponer un gobernante que no hubiera sido elegido por sus ciudadanos  y, sin embargo, eso es exactamente lo que ha ocurrido en Italia y Grecia. Por otro lado, el ciudadano, apabullado por conceptos tan abstractos como “la prima de riesgo” o “los mercados” (pero de consecuencias tan reales y devastadoras como el paro), se siente absolutamente fuera del sistema, desprotegido y desilusionado con un Estado y unas instituciones que parecen no tener muy claro a quiénes deben servir.

Es precisamente en estos momentos de tensión social, de escisión entre la ciudadanía y la clase política, cuando la democracia corre más peligro de dejar de serlo. El desempleo, la desesperación, la impotencia son un caldo de cultivo proclive a tumbar hasta al Estado democrático más sólido, como la Historia nos ha demostrado en más de una y terrible ocasión. Por ello, se hace necesario corregir los errores del sistema y abogar por la llamada democracia participativa, a fin de aunar fuerzas y evitar regresiones políticas que tanto costaron superar.

Ahora bien, cuando hablamos de democracia participativa, esto es, de una democracia que favorece la implicación de la ciudadanía en los asuntos públicos, no debemos confundirla con una democracia directa de carácter asambleario con la que muchas veces se identifica y contra la cual conviene tomar serias cautelas.

Los asuntos públicos no siempre se pueden resumir en Sí o un No, sino que requieren de las matizaciones y la reflexión propias de una democracia parlamentaria. En cambio, la democracia directa tiene mucho de Volksgeist, de espíritu del pueblo, en el que el sentimiento prima sobre la razón y el recurso a la demagogia degenera en una dictadura de la mayoría sobre la minoría, que es tan dictadura como cualquier otra. Así, es de destacar el ejemplo de Suiza, donde su sistema de democracia directa está aprobando leyes que violan derechos fundamentales, en muchas ocasiones propuesta por grupos extremistas, como la que en 2009 prohibió construir minaretes. Por poner otro ejemplo, ¿cuántas veces los medios de comunicación han jaleado el que se apruebe la pena de muerte tras un suceso penal traumático que ha conmocionado a toda la sociedad? En este sentido, ya nos prevenía Aristóteles con su célebre máxima: “la Ley es la razón desprovista de pasión”.

Por ello, a la hora de debatir medidas para mejorar la democracia, no debemos dejarnos llevar por quimeras de ensueño que fácilmente degeneran en pesadillas, sino proponer soluciones reales que mejoren el sistema de democracia representativa, el cual se ha revelado, parafraseando a Wiston Churchill, como “el menos malo de los sistemas políticos” y como el mejor a la hora de garantizar los derechos y libertades fundamentales tanto de la mayoría como de la minoría.

En este sentido, la democracia participativa no es incompatible con el sistema parlamentario, sino, antes al contrario, absolutamente necesario: las elecciones no son un cheque en blanco de la ciudadanía a sus gobernantes. Sólo en la media que la ciudadanía se sienta completamente identificada con el sistema democrático habrá auténtica democracia. Por ello debe ser una prioridad del Estado el ofrecer los cauces necesarios para que ello sea posible tanto a nivel local como nacional, pero sin perder nunca de vista que la democracia es como un arcoíris: representa a todos los colores.



Fuentes de Información:
-         Democracia directa y Derecho constitucional. Autor: Luis Aguiar de Luque.
-         Artículo: Democracia directa, sí… pero con mucho cuidado. Publicado en el diario El País el 27 de junio de 2011.
-         Wikipedia: Democracia representativa, Democracia directa.
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+ comentarios + 11 comentarios

19 de noviembre de 2012 a las 10:10

La democracia participativa es un concepto innecesario si el sistema tiene una representación real de la sociedad civil. Si cada diputado se desviviera por cumplir su propio programa electoral (como creo que ocurre en Francia o en EEUU) no haría falta que el ciudadano tuviera que molestarse en votar leyes continuamente.

21 de noviembre de 2012 a las 16:40

La democracia no debe resumirse a un hecho puntual que sucede cada cuatro años. La democracia, "el gobierno del pueblo", necesariamente debe hacerse presente en la vida social en todo momento. Democracia participativa no es sólo votar leyes continuamente, ni mucho despojar de sus funciones a los cargos elegidos democráticamente.

Democracia participativa es transparencia de las instituciones e implicación ciudadana en la toma de decisiones, no mediante la implantación de una democracia directa sino promoviendo al más alto y amplio nivel posible la participación ya sea, por ejemplo, a nivel municipal mediante propuestas de asociaciones de vecinos a sus Ayuntamientos, o a nivel nacional mediante un sistema de iniciativa legislativa popular efectivo.

La democracia participativa no es un concepto innecesario sino, por el contrario, absolutamente imperativo: sólo la democracia participativa es verdadera democracia.

Muchas gracias por tu comentario, espero que sea seguido por muchos más ;)

21 de noviembre de 2012 a las 16:51

"Democracia participativa" no es un concepto innecesario, más bien es un pleonasmo. La democracia, por definición, es el sistema de gobierno en el que la sociedad participa de la acción política. JJ Rousseau -suizo- consideraba que aunque la democracia directa era estupenda en pequeñas comunidades, para las grandes agregaciones de personas de Estados-nación se hacía impracticable. No caben millones -ni miles- de personas en un ágora al estilo griego.

Sin embargo, todo ésto ha cambiado con internet y las nuevas tecnologías. Estas herramientas permiten empoderar a los ciudadanos para que puedan participar. La red hace que las barreras espacio-temporales, las que Rousseau no era capaz de tumbar, pierdan el sentido.

Ello, unido a la gestión ciudadana de los servicios públicos supone una profundización en la democracia radical. Para ello será necesario también un nuevo republicanismo en el que las personas se sientan parte del sistema.

Un saludo a todos.
https://www.youtube.com/watch?v=dmMJUvN98Tg

25 de noviembre de 2012 a las 7:00

Yo también veo redundante el término "democracia participativa" y no creo que se refiera a la transparencia de las instituciones, porque eso algo que lo tiene que garantizar la propia pugna de poderes separados. Echamos en falta esa transparencia porque precisamente carecemos en España de esa separación. Pero no es nuestra función como ciudadanos estar pendientes de las cuentas públicas. Si acaso de la prensa.

Por otro lado, el gran problema de que las propuestas que hacemos lleguen a ser aprobadas es dónde se quedan esas ideas. En algunos países, las propuestas y reclamaciones llegan directamente a los congresistas, elegidos por distritos pequeños, que ejercen su poder legislativo usando estas propuestas como contenido.

Aquí, nuestras ideas y reclamaciones no llegan a los diputados, sino que la recogen como mucho el Defensor del pueblo y asociaciones como FACUA, que no son más que parches que hay en los países donde no existe una verdadera representación de la sociedad civil. Este sistema, creo, no garantiza ni de lejos que se cumpla nuestra voluntad como supuestos soberanos.

Y por último, y perdón por el tocho, alcanzar una democracia directa a través de internet lo veo logísticamente imposible, más que nada porque conozco a pocas personas de más de 50 años que participaran en eso, principalmente por el absoluto desinterés por acercarse a un ordenador. Y también lo veo como un parche para solucionar esa falta de representación política, que no sería necesario si los políticos defendieran nuestros intereses y no los suyos.

Un saludo, máquinas
https://www.youtube.com/watch?v=aCzG0gDgEZU

1 de diciembre de 2012 a las 3:04

Este comentario ha sido eliminado por el autor.

1 de diciembre de 2012 a las 3:17

Precisamente tú mismo, Alex, has dado el argumento que justifica la necesidad de una democracia participativa:

"Aquí, nuestras ideas y reclamaciones no llegan a los diputados, sino que la recogen como mucho el Defensor del pueblo y asociaciones como FACUA, que no son más que parches que hay en los países donde no existe una verdadera representación de la sociedad civil. Este sistema, creo, no garantiza ni de lejos que se cumpla nuestra voluntad como supuestos soberanos."

Manu, no puedo dejar de estar más de acuerdo con Alex en que una democracia directa vía internet es inoperante no sólo por sólo por motivos técnicos sino por los ya expuestos en el artículo. Ahora bien, tampoco es de recibo una democracia que excluye de manera tajante a sus ciudadanos de la vida política, limitándose todo a un refrendo cada cuatro años. Nuestro Congreso de los Diputados ha tumbado todas las iniciativas legislativas populares que los ciudadanos han presentado desde 1983. En la mayoría de los casos, no es que la propuesta se haya debatido en el Parlamento y luego se haya votado en contra, sino que directamente no se ha admitido a trámite, lo cual es una falta de respeto a la propuesta avalada por medio millón de firmas.

Algo falla en el sistema. La democracia no puede tener miedo de sus propios ciudadanos, porque sin ciudadanos no hay democracia. Qué menos que sus propuestas sean escuchadas, debatidas y tenidas en cuenta, y que luego las voten los democráticamente elegidos para tomar las decisiones. Democracia participativa no es una redundancia sino algo de lo que carece nuestro actual sistema.

Un saludo y perdón por la tardanza al contestar (a ver si inventan un sistema de notificaciones para estas cosas! jaja).

P.D. Aquí os dejo una noticia del 20 minutos sobre el tema: http://www.20minutos.es/noticia/1659615/0/congreso-tumba/todas-iniciativas/legislativas-ciudadanas/

2 de diciembre de 2012 a las 8:31

A ver, lo que decía del Defensor del pueblo y demás era para dejar claro que no hay mecanismos democráticos que canalicen nuestras propuestas. Ese es el punto que hay que atacar. Hacer ver a la gente que sus sobresfuerzos por aportar algo a la sociedad sirven de muy poco porque no hay forma de intervenir en la política más allá de las elecciones y no por casualidad. Hay que pararse a pensar a ver qué es lo que realmente falla: ¿que nuestros políticos son todos unos malajes por simple mala suerte, o que nuestro sistema está planteado para que este tipo de gente ocupe el poder y no les ocurra nada por incumplir sistemáticamente su función original?

Y acabo de escribir la palabra "sobresfuerzo" porque en teoría, el ciudadano no tiene porqué intervenir continuamente en política para que la Democracia funcione. Basta con estar enterado de lo que ocurre y saber si su representante en el poder (un congresista) cumple con lo prometido, con su programa electoral. En caso contrario, el ciudadano descontento sí debe tener capacidad para intervenir y echar del cargo a su representante aunque no haya acabado su legislatura. Así, el congresista estaría en continua tensión y se deberá partir los cuernos para permanecer en el cargo, ya que hay una vía fácil de acabar con su carrera.

El caso de las ILPs que planteas refleja perfectamente la carencia de representación política, ya que los políticos no van a votar a favor de los ciudadanos y en contra de ellos mismos y de sus amigos. Y por otro lado, también pone de manifiesto la nula separación de poderes. El Tribunal Constitucional, el órgano al que se puede apelar si el congreso tumba la ILP, cuenta con unos miembros elegidos por los propios políticos desde sus múltiples balcones. Por ellos, no van a obligar a sus amos a aprobar una ley que les perjudica, no? Es lógico…

Por eso, más que buscar “democracia participativa”, habría que molestarse en estudiar si este régimen tiene algo de Democracia, y dejar de llamarlo como tal, como mínimo, si comprobáramos quizá que esto es un Franquismo 2.0

5 de diciembre de 2012 a las 7:37

Tampoco hay que exagerar. Vivimos afortunadamente en democracia, aunque ciertamente no es una democracia perfecta. Es por ello por lo que debemos fomentar el concepto de democracia "participativa", para mejorarla, para otorgarle su significado más pleno.

Has recalcado mucho que si el político se desviviese en cumplir su programa no haría falta tal concepto, el ciudadano se podría despreocupar mientras que por otra parte indicas las claras deficiencias del sistema. Es ahí precisamente donde se debe abrir el debate.

El ser humano es imperfecto, luego su sistema político en la práctica también ha de serlo. Ello no nos debe llevar a la resignación, sino a reflexionar sobre los mecanismos que son necesarios introducir para evitar desviaciones. Una mayor implicación de la ciudadanía ciertamente es una manera magnífica de evitar el elitismo y desapego de la clase política y crear una conciencia social de compromiso en la organización y dirección de la sociedad.

Democracia participativa, no es una nueva democracia. Democracia participativa es perfeccionar lo que ya hay a fin de lograr un sistema en el que prime la Liberté, Égalité et Fraternité.

7 de diciembre de 2012 a las 11:32

No es que exagere, es que me preocupo con ser estricto con la terminología desde el punto de vista de la teoría política. Y esta nos dice que la Democracia se caracteriza por la sagrada separación de poderes y en que el poder reside en el pueblo, siendo la voluntad general (la de la mayoría) la que prevalece por encima de todo. Si el régimen actual no tiene nada de esto y no se comporta de facto como una democracia, yo no lo voy a llamar así, aunque casi todos -medios, políticos, historiadores- lo hagan y venga escrito en un papel supra-mancillado como nuestra constitución.

Que sí, que desde que murió Franco, podemos ir por la calle con los botones de la camisa desabrochados y hablar mal de los políticos en algunos sitios (solo en algunos). Pero que haya algunas libertades más no significa que haya Democracia. No es cuestión de ser catastrófico, repito, si no de abandonar un momento los convencionalismo que se llevan repitiendo desde la gatopardista transición y analizar fríamente lo que tenemos.

Y más que aspirar a la perfección, que nunca deberíamos de dejar de hacerlo en política, quizá solo se trate de construir un sistema capaz de recoger y cumplir nuestros intereses. Suena simple, pero es precisamente lo que no tenemos. Creo que no somos capaces de saber cuáles son nuestros intereses. Que no tenemos, no opinión, sino criterio. Por lo que votar o intentar participar de otro modo puede resultar en algunos caso contraproducente para ese ciudadano.

Por ello, antes de decirle a la gente que se arroje a participar a ver si damos casualmente con una solución, prefiero gastar mis energías en hacer que la gente entienda de verdad lo que pasa. Quizá lo consiga algún día!

Y otra cosa te digo, Pedro: se debate mucho mejor con el amigo Gambrinus presidiendo la mesa. Yo no digo ná...

http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=tAiCJj8fG14

8 de diciembre de 2012 a las 7:32

La democracia es un sistema atípico en la historia humana, relativamente reciente, y aunque a día de hoy nos parece lo más normal del mundo en nuestro país, lo cierto es que no lo es.

La historia y la estadística nos demuestran que es más sencillo que en un país no haya democracia a que la haya. El hecho de que en Europa disfrutemos de ella es una situación excepcional en términos históricos. Como ves, la democracia es un espécimen muy delicado que se basa en un optimismo antropológico absolutamente antagónico a la ley natural del más fuerte. Por ello, a la hora de tratar con ella es necesario ser críticos pero muy cuidadosos: no podemos renegar del sistema actual sólo porque no sea perfecto, porque destruyéndolo probablemente vayamos hacia atrás y no adelante. No hay que matar al paciente aquejado de dolores y deficiencias, sino curarlo, teniendo siempre en cuenta que no hay mejor medicina que la que surge del propio organismo: las prótesis y los atajos a la larga dan problemas.

Vivimos democracia aunque sólo sea por el hecho de que el propio sistema tiene los instrumentos para lograrla. Y debemos utilizarlos. ¿Falta criterio? Precisamente eso es lo maravilloso de la democracia: se puede hablar en libertad para lograr a través de la dialéctica y el diálogo unos postulados básicos para avanzar. Yo propongo una mayor implicación ciudadana.

Sólo conozco a un Ale de la Rinconada, pero seas quien seas estaré encantado de tomar esas birras!

16 de diciembre de 2012 a las 8:20

Sí que es verdad que estamos mejor que Ruanda. Y que cuando hay dinero y tranquilidad, cualquier sistema es soportable, incluido un franquismo o el que tenemos ahora. Sin embargo, un estado democrático tiene una ventaja sustancial respecto a los otros: capacidad para regenerarse. Un sistema que recoge y aplica la voluntad general (de la mayoría) tomará, si no se equivoca, decisiones que favorezcan a esa mayoría. Todo lo contrario a lo que vemos en España ahora y que me hace pensar, en plan agorero, que si no se interviene de alguna forma efectiva, la oligarquía reinante seguirá arramplando hasta el infinito.

También es verdad que la idea completa de Democracia es casi utópica y no sé si Suiza es el único país que la tiene de verdad (muchas pinchan en el poder judicial o en el poder fáctico apropiándose del legislativo). Pero, joé, que el avance de la civilización se note también en la política y no solo en los iafones. Y lo que me preocupa es que no he encontrado un caso en la Historia de un país que pase de pseudodemocracia a Democracia sin un acto revolucionario. Básicamente porque los que controlan todo y se enriquecen no se van a quitar de en medio motu proprio.

Perdona la tardanza y sí, soy aquel Ale del San Agustín tan apuesto...

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