| Claustro bajo. Fotos: F. Folgado |
Cuando uno pasa por la portada del convento, encajada entre las casas de la calle Santa Clara, observa el cartel de obras en medio de la puerta y se pregunta cuánto tiempo hará desde que esa puerta lleva cerrada. Hoy vamos a visitar el convento de Sta. Clara, un complejo de más de 8.000 metros cuadrados de patios, jardines y estancias, que albergaron durante más de 700 años la vida conventual de las clarisas y que ahora es una de las sedes de la Delegación de Cultura del Ayuntamiento de Sevilla.
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| Portada del Convento Sta Clara. Fuente: http://sevillapedia.wikanda.es/wiki/Convento_de_Santa_Clara_(Sevilla) |
El convento fue fundado poco después de la reconquista de Sevilla, en 1289, por Sancho IV de Castilla que donó las tierras que ocupaban el palacio de su tío el infante Don Fadrique, del que hablaremos más adelante. Como hemos dicho el convento en su origen era un palacio medieval que fue modificando su morfología para parecerse al tipo de edificio religioso que era, hasta que quedó solo de palacio medieval la famosa torre. La época de mayor esplendor corresponde a los siglos XVI y XVII y muestra de ello es el valioso patrimonio histórico que atesora sobre todo en la iglesia, que lleva cerrada décadas y en la que se conservan obras de Montañés (aunque no sabemos la verdad, el estado en que estarán estas piezas en la actualidad). Además en este periodo el convento conoció su máxima expansión ocupando toda la manzana que ahora comparte con otras viviendas. Aunque soportó epidemias, la invasión francesa o la guerra civil, no pudo con el descenso paulatino de vocaciones. Las pocas y ancianas monjas que quedaban a finales de los años 90 del siglo pasado, no podían soportar el mantenimiento de un espacio tan extenso y se vieron obligadas a retirarse al convento de Madre de Dios, de la misma orden, entregando el convento al Arzobispado. Por su parte el Arzobispado tampoco se encontraba en condiciones para soportar el coste de restauración del convento por lo que tuvo que venderlo al Ayuntamiento de Sevilla a cuya titularidad pasó en 1998. Desde entonces el Convento de Sta Clara deja de ser un edificio religioso conservando el Arzobispado algunos derechos sobre la antigua iglesia. Sufre entonces casi 10 años de un abandono casi total, hasta que el Ayuntamiento decide empezar a rehabilitar algunas zonas del edificio. Se redactan los proyectos de rehabilitación y se inicia después de mucho tiempo la primera fase. Esta fase concluye a finales de 2011 cuando se reabre al público las zonas rehabilitadas que incluyen el dormitorio alto y bajo, el claustro, el refectorio, la planta superior del claustro y la Enfermería Alta, en total el 36% del edificio. Se instala en sus dependencias el ICAS (Instituto de la Cultura y Artes de Sevilla) y se destina también como espacio expositivo y para celebrar conciertos y teatros.
| Detalles de yeserías y relieves. Fotos: F. Folgado |
La entrada al público se realiza ahora desde la calle Becas (situada detrás de la Alameda de Hércules). Una vez que pasamos la recepción nos encontramos con una primera sala expositiva en la que no se encuentran vestigios de su anterior uso pues parece que la reconstrucción haya sido total. A la derecha encontramos un vestíbulo que sí nos va a llevar al centro de la parte del edificio rehabilitado: el claustro. En este lugar nos damos cuenta de que hay lugar para la esperanza para este edificio. Durante los años de abandono los muros estaban resquebrajados, los azulejos desprendidos y la zona central era un almacén de diversos materiales, ahora ha vuelto a la vida, los muros vuelven a recuperar el color blanco encalado, los azulejos han sido repuestos, de la fuente vuelve a brotar agua cristalina y la vegetación ha florecido de nuevo. Merece la pena destacar las yeserías y relieves que vuelven a lucir en todo su esplendor. En torno al claustro se disponen pequeñas estancias en donde se encuentran los puestos de trabajo de los empleados del ICAS. Sin embargo quedan todavía muchas puertas cerradas que daban acceso al compás del convento, a la iglesia y a la torre de don Fadrique que se encuentran cerradas a cal y canto esperando una futura rehabilitación.
| Entrada al refectorio. Fotos: F. Folgado |
| Púlpito del refectorio. Fotos: F. Folgado |
Conforme entramos a la derecha, está la puerta de acceso al refectorio (para los que no entiendan esta palabra, es el comedor de las monjas). Lo primero que encontramos son distintos paneles informativos que nos cuentan cómo se llevaron a cabo las tareas de rehabilitación y de arqueología y además se nos muestra en plano del convento que nos da una idea de su extensión y de la de zonas que aún no pueden ser visitadas. Al entrar en el refectorio nos parece como si las monjas fueran a ir a almorzar de un momento a otro. El espacio está totalmente restaurado, las mesas, las bancadas situadas longitudinalmente (con sus cojines y todo) y sobretodo la riquísima azulejería que le imprime un sello especial a la estancia. Destaca la completa restauración del púlpito desde donde una novicia leía la Palabra de Dios mientras el resto de hermanas comían. También se ha podido recuperar algunos frescos y el artesonado del techo.
| Perspectiva central del refectorio. Fotos: F. Folgado |
| Escalera principal. Fotos: F. Folgado |
La siguiente estancia visitable se encuentra en la planta superior. Las escaleras se encuentran en el vestíbulo de acceso al claustro. Curioso nos resulta los frescos que se han restaurado en el descansillo de la escalera y que seguramente constituirán un pequeño retablo para alguna imagen. Arriba encontramos la segunda planta del claustro que presenta de igual modo arcadas de medio punto rodeando el perímetro. Por una de las puertas podemos acceder a otra sala rehabilitada y abierta al público. Es la Enfermería Alta, donde se han descubierto a nuestro juicio, las pinturas murales de mejor calidad (de momento, ya que no sabemos qué valiosos tesoros ocultará el resto del edificio). Se aprecian perfectamente los frescos que representan a la Virgen María, Santa Clara y los atributos de la Pasión.
| Fresco en la Enfermeria alta. Fuente: http://blogmorado.blogspot.com.es/ |
Y cuando nos entusiasmamos más con la visita, se termina el espacio abierto al público. Como se diría en cierto programa de televisión “hasta aquí podemos leer…”, al volver la vista a la espadaña que se aprecia a lo lejos, a la parte del claustro alto desconchado y a la torre de Don Fadrique que sólo se puede contemplar desde la calle Becas sobresaliendo, la visita nos sabe a poco conociendo que la mayor parte del Ex Convento de Sta Clara se sigue encontrando en estado de abandono. Por las fotos que hemos podido ver y por las fuentes de la que nos hemos documentado hemos podido conocer el estado de las verdaderas joyas de este edificio. El bello compás de entrada a la iglesia, al que se accedía desde la portada de la Calle Santa Clara, está dominado por la vegetación salvaje y su estructura se ha comprobado que corre peligro. Por otra parte la iglesia, que era el corazón del convento, se encuentra cerrada desde hace décadas y totalmente abandonada (por haber no hay ni fotos del interior en ninguna parte). En su interior se conservan tres retablos de Martínez Montañés, unas yeserías únicas en Sevilla y una Inmaculada idéntica a la famosa “Cieguecita” de la Catedral que aparece en todos los libros de Historia del Arte en cuanto se refiere a la escultura policromada. Todos esos tesoros de valor incalculable, que descansarían en los mejores museos centroeuropeos bajo escrupulosas medidas de seguridad, están desde hace décadas abandonadas a la suerte de la humedad, de las termitas, y de cualquier saqueador que los podría vender por un alto precio en el mercado negro. A día de hoy, tan solo hemos conocido por la prensa que se estudia rehabilitar el compás del convento y las cocinas del siglo XVII que se conservan intactas, pero claro, en este contexto de crisis y con lo endeudadas que se encuentran las entidades locales, más vale que nos sentemos pacientemente a esperar en el claustro viendo pasar el tiempo…
| Escudo Orden franciscana. Fotos: F. Folgado |
La Torre de Don Fadrique
Hemos querido señalar a parte del reportaje principal el único vestigio del palacio medieval del Infante Don Fadrique del siglo XIII. Don Fadrique era el hermano del rey Alfonso X el Sabio, su destino se lo buscó él mismo: conspiró en varias ocasiones para destronar al rey Sabio. Alfonso X lo perdonó en los primeros intentos, pero al comprobar la reincidencia de su hermano lo mandó ejecutar ahogándolo en el agua. Posteriormente todas sus pertenencias fueron incautadas por el Reino de Castilla incluido su palacio de Sevilla. Por eso el sucesor de Alfonso, Sancho IV donó todo el palacio para que allí se instalara el convento, y fue siendo modificado hasta que sólo quedó la torre como vestigio.
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| Torre de Don Fadrique Fuente: http://esasevilla.blogspot.com.es/ |
Es conocida también la torre por la leyenda popular que cuenta como Don Fadrique se enamoró de la reina viuda de Fernando III (con la que se llevaba 30 años ya que era su segunda mujer). Se dice que sus encuentros amorosos tenían lugar en la mencionada torre y cuando el rey Alfonso X tuvo conocimiento de semejante despropósito mandó ejecutar al infante Don Fadrique (aunque como entenderá el lector esta versión nada tiene que ver con la realidad de los hechos).
Hoy en día la torre se encuentra en uno de los patios del ex convento y supone una de escasas muestras del arte románico en Sevilla. Aunque está en perfectas condiciones, sabemos que es peligroso subir a la torre y nadie lo ha hecho en mucho tiempo. Debido al abandono, la torre se ha convertido en un palomar con la correspondiente suciedad y deterioro que causan estas aves. Alrededor de la torre la vegetación ha crecido de forma descontrolada hasta hacer intransitable algunas zonas. Además esta zona se ha convertido con el paso de los años en un “cementerio de monumentos” (creo que el único que conozco). Allí reposan monumentos que fueron retirados de sus emplazamientos originales. Como muestra encontramos una gigantesca estatua de Fernando VII mutilada que fue a parar allí dadas las conocidas simpatías que despertó este monarca a lo largo de nuestra historia. También se encuentran allí algunas placas conmemorativas del Alzamiento Franquista y de la Guerra Civil que fueron retiradas a partir de la Transición. Las fotos que hemos podido conseguir en Internet (ya que personalmente no hemos podido acceder como ningún otro ciudadano de a pie) muestran una estampa que podría definirse como de cuento de hadas (si no llega a ser porque es una vergüenza tener en ese estado en un país desarrollado un monumento tan antiguo) con una torre como la de Rapunzel rodeada de vegetación salvaje, escondida y perdida entre las calles del centro de Sevilla y que sigue esperando pacientemente a que alguien venga a salvarla del olvido, como al resto del antiguo convento que la encierra.
Horarios | Martes a domingo de 10,30 a 14,00 y 17,30 a 20,00 |
Tarifa | Entrada libre. Distintas tarifas en caso de espectáculos |
Observaciones | Se accede por la calle Becas. Infórmese acerca de la agenda cultural del ICAS en este espacio en su página web http://espaciosantaclara.org/espacio-santa-clara/ |
Fuente video: sevillaclick


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