Nervios, intriga, curiosidad, excitación pero también un poco de melancolía y de tristeza. Un curioso combinado que hizo acto de presencia en mí desde minutos previos al aterrizaje de mi avión en Eindhoven. Sensaciones que a pesar del paso de una semana, no me han abandonado en absoluto, y me acompañan, cada mañana, en los pasos que doy descubriéndome y habituándome a mi nueva ciudad.
Mis primeras impresiones sobre el país, absurdas completamente y vagas de importancia, las tuve durante mi trayecto en bus hacia la estación de trenes de Eindhoven. Un país limpio, verde, nublado, triste, pintoresco, con unos conductores que prácticamente en su totalidad respetan los semáforos y ponen los intermitentes, un confuso entramado de carriles de coches, de bicis, de autobuses, de tranvías, etc.
Por otra parte, la llegada a mi habitación fue totalmente sorprendente. ¡Cuánto espacio!¡Qué bonito! … si bien cuando vi el cuarto de baño mi emoción decayó un poco. Eso sí … hay que reconocer que en ocasiones, tanto espacio y tanta soledad se hacen muy extraños y te encantaría poder ocultarlas con determinadas personas.
En cuanto a las clases, debo de reconocer que el sistema es totalmente distinto al español. Muy llamativo e interesante, probablemente muy exigente en algunos aspectos de trabajo y esfuerzo grupal e individual, pero poco exigente en cuanto a horas lectivas. Aunque podais pensar mal, creo, pese a todo, que acabaré aprendiendo más en este año, que lo que he aprendido en 3 años en Sevilla, porque posiblemente, lo poco o mucho que aprenda este año, gracias a estas técnicas tan amenas y participativas, se me graben a fuego sobre las vagas palabras estudiadas sin práctica alguna en Sevilla.
Por lo demás, voy a evitar contar en este serial más cosas personales que posiblemente a nadie le importen y voy a tratar de recoger experiencias curiosas y anécdotas, así como tratar de hablar sobre monumentos y cosas que visitar por la ciudad y alrededores, que sea probablemente lo que vosotros prefiráis.
Con ese objetivo, he creado el HT #ThisIsHolanda en twitter, donde cada día os contaré alguna de las “estupideces holandesas” que más me vayan llamando la atención o que más crea que os pueden robar una sonrisa.
Me despido no sin prometeros que la próxima entrada del holandés errante, tendrá contenido turístico, y dejaré de abrumaros con cosas que ha nadie interesan, pero bueno, al haberse cumplido una semana, no me parecía mala idea comenzar con una breve introducción de cómo fue mi llegada. Mientras tanto, no olvidéis seguir el HT #ThisIsHolanda cuando queráis sorprenderos con “interesantes estupideces holandesas”.
Y recordad señoras y señores … “lo que sabemos es equiparable a una gota de agua, y lo que ignoramos, al océano” .
Fotografía de: AlbestWallpapers

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