tabber

Home » » Bosman, la sentencia que lo cambió todo

Bosman, la sentencia que lo cambió todo

Written By Jesus on lunes, 30 de julio de 2012 | 5:37

Corría el año 1990, Nelson Mandela salía de su arresto carcelario marcando el comienzo del fin de esa política racista denominada apartheid, Lituania se convertía en la primera república soviética que se independizaba de la URSS, las dos Alemanias volvían a unirse dando fin a las diferencias creadas desde la II Guerra Mundial,  Margaret Thatcher anunciaba su dimisión como primera ministra británica… Mientras medio mundo buscaba paz territorial, Jean-Marc Bosman, un futbolista belga que pasaba sin pena ni gloria por “la ciudad ardiente” de Lieja, iba a ser protagonista sin quererlo de una sentencia que cambiaría el mundo del fútbol  y que incluso daría lugar a un cambio en las reglas del máximo comité organizativo de este deporte colectivo en Europa, la UEFA.


Bosman terminaba contrato en Junio de 1990 y su equipo, el RFC Lieja, le ofreció un año más de vinculación cobrando cuatro veces menos de lo que anteriormente recibía, oferta que el jugador rechazó alegando que no cobraría lo suficiente. Así Bosman es puesto en venta con una cláusula de indemnización de alrededor  de 11 m/€, cláusula que su club comprador, el US Dunquerque francés (una SA de economía mixta, algo no existente en nuestro país en materia deportiva), no acepta, por lo que se le niega el pase al futbolista y es apartado del equipo.  Bosman iniciaba una lucha en los juzgados contra su actual club, la UEFA y la Federación Belga alegando que las normas de traspaso le habían impedido poder fichar por otro equipo.

La defensa del caso, llevada a cabo por Jean-Luis Dupont, se basaba en los artículos  48, 85 y 86 del Tratado de Roma, de 25 de marzo de 1957; en dicho tratado se prohíbe que las asociaciones o federaciones deportivas nacionales e internacionales puedan establecer en sus reglamentaciones respectivas disposiciones que limiten el acceso de los jugadores profesionales extranjeros ciudadanos de la Comunidad Europea a las competiciones que organizan; y que los clubes de fútbol puedan exigir y percibir el pago de una cantidad de dinero con motivo de la contratación de uno de sus jugadores por parte de un nuevo club empleador habiendo terminado su contrato.


Mientras la cuestión principal se resolvía en los tribunales de Lieja, Bosman se paseaba por campos de segunda y tercera fila (llegando a jugar en las Islas Reunión) merced a unas medidas provisionales que incluso le permitían cobrar hasta 100.000 francos suizos mientras no tuviera equipo alguno en el que jugar.  


En Abril de 1992 y tras ser apoyada la demanda por distintos sindicatos de futbolistas, la conclusión era inequívoca, Bosman quería una indemnización solidaria de los entes demandados.  Ese mismo año, el tribunal de primera instancia de Lieja falla a su favor condenando a los organismos y equipo a reparar los daños causados, excepto en el caso de la UEFA, argumentando que tiene sede en Nyon y que deberán ser los tribunales helvéticos los que decidan en su caso. Declaraba el tribunal ilegales las indemnizaciones por traspaso y los cupos de extranjeros de jugadores nacionales de estados miembros de la Unión Europea (UE).


Tras años de recursos y apelaciones, el 20 de Junio de 1995 y siendo celebrada la vista oral, Bosman ganó la demanda y por consiguiente su cruzada, que con todos los problemas que iban a planteársele por su decisión de combatir el statu quo de las normativas jurídico-deportivas y el poder de los grandes organismos nacionales (Federación Belga) como internacionales (UEFA), es digna de todo elogio.


Esta sentencia cambió de arriba abajo el mundo del fútbol, posibilitando la apertura de fronteras y conllevando la posibilidad de que numerosas estrellas extranjeras recalaran en clubes europeos, aunque dicha sentencia también dejó sus partes negativas, como el crecimiento de las diferencias entre grandes y el resto,  estando los clubes con mayor poder de adquisición en disposición de afrontar la contratación de los mejores futbolistas del mercado, y otras como el mercadeo continuo, un fútbol libre de fronteras pero convertido en un negocio debido a un uso irresponsable de una sentencia que buscaba una libre circulación de ciudadanos europeos. Les dieron la mano pero cogieron el brazo.


Hoy en día, Bosman lejos de beneficiarse al conseguir ganar el caso es un pensionista del gobierno belga, que cayó arruinado y en depresión tras dejar el fútbol. Lucha por superar su adicción a la bebida desde una casita a las afueras de Lieja, su única posesión material y a la que accedió tras vivir varios años en el garaje de sus padres. Reconoce que sus dos hijos son el motivo que le dan fuerzas para salir adelante (a pesar de no convivir con ellos por riesgo a que pierdan las prestaciones sociales).  Sabe que la sentencia que toma su nombre dio lugar a que en el fútbol actual haya jugadores que cobren sueldos multimillonarios y pese a no sentir celos de ellos, sí que pide comprensión y reconocimiento por el esfuerzo que hizo, un esfuerzo que le llevó a perder casi todo, un esfuerzo que lo puso en el escaparate de un deporte de masas y que hizo posible que un simple amateur belga llegara a tener repercusión en el deporte rey.

Imagen de: El Futboglin

Share this article :

Publicar un comentario

 
Support : Creating Website | Johny Template | Mas Template
Copyright © 2011. Seg - All Rights Reserved
Template Created by Creating Website Published by Mas Template
Proudly powered by Blogger